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Camino del Rocio

Textos y fotos: Guillermo Cachero

Varios son los caminos de peregrinación de la  fe  Cristiana. Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y El Rocio. 

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En el año 1653, la venerada imagen de Nuestra Señora de las Rocinas, conocida entonces bajo este nombre, fue designada como patrona de la villa de Almonte. Se estableció solemnemente que se celebrarían festividades con misa y sermón "para siempre jamás", en la fecha que la Iglesia o el consejo municipal estimaran apropiada. Inicialmente, estas festividades se llevaban a cabo el 8 de septiembre, día de la Natividad de María, y también el 18 del mismo mes, dedicado por la Iglesia al Dulce Nombre de María.

Posteriormente, las Reglas de la Hermandad de Almonte, datadas en 1758, determinaron que esta celebración tendría lugar el segundo día de Pentecostés, la festividad más conocida como el día del Espíritu Santo. Este cambio de fecha coincidió con la alteración del nombre de la Virgen, que pasó de ser la Virgen de Rocinas a la Virgen del Rocío, subrayando así su conexión con el Espíritu Santo y justificando su apodo de Blanca Paloma.

Aunque se afirme que "El Rocío es el camino", los días más destacados son los del fin de semana, especialmente la madrugada del domingo al lunes de Pentecostés, momento en que la Virgen se encuentra con sus devotos en una procesión que empieza con el espectacular "salto de la reja" y se prolonga hasta bien avanzado el día, confiando en la protección de la Blanca Paloma hasta el año siguiente.

El Rocío se sitúa en el borde mismo de las marismas del Parque Nacional de Doñana. La ermita fue originalmente construida por orden del Rey Alfonso X el Sabio tras la conquista de Niebla, dedicándola a la Virgen de Santa María de las Rocinas. Esta pequeña aldea, parte del municipio de Almonte, cuenta con unos 1,700 habitantes permanentes, pero atrae a cientos de visitantes durante todo el año, siendo la festividad de Pentecostés el momento álgido con la llegada de más de un millón de personas durante aproximadamente una semana.

Esta romería, objeto de críticas para aquellos que la ven simplemente como una excusa para el desenfreno, con drogas, sexo y alcohol como protagonistas principales.

He querido comprobar qué es realmente la peregrinación al Rocío y si es una expresión genuina de fe hacia la Virgen o simplemente una excusa para el descontrol, como muchos afirman.

En primer lugar, ¿dónde se establece que una peregrinación hacia un lugar sagrado deba ser realizada con recogimiento y oración diaria?.

Los peregrinos que se dirigen al Rocío dedican un año a ahorrar para poder participar en esta travesía hacia la ermita movidos por su fe. Consideran que esta es su forma de expresar sus sentimientos hacia una Virgen en la que depositan toda su confianza, rechazando las acusaciones de que la romería es simplemente una excusa para el descontrol.

Si el Camino de Santiago está lleno de misticismo, devoción y fe, ¿por qué aquellos que desconocen el Rocío juzgan a sus peregrinos como si sólo buscan diversión?.

Para los rocieros, esta festividad es un acto de amor hacia la Virgen, un sentimiento que impulsa a los peregrinos a recorrer un trayecto que puede durar de seis a diez días, dependiendo de su punto de partida.

El Rocío es una celebración emblemática de Andalucía, donde la Virgen del Rocío es venerada como patrona.

Los peregrinos llegan a la aldea en carrozas adornadas, a caballo, a pie, en tractores o en automóviles. Dado que gran parte del camino se realiza en el Parque Nacional de Doñana, donde el terreno es arenoso y difícil de transitar, es común utilizar caballos o vehículos como tractores y carretas.

La mayoría pasa la noche en la aldea, ya sea en tiendas de campaña o en viviendas alquiladas compartidas entre varias familias pertenecientes a hermandades.

¿Qué diferencia a una peregrinación de la otra? ¿El hecho de que unos canten y bailen? ¿Es esto motivo suficiente para etiquetar a los participantes como borrachos y drogadictos?

En el Camino de Santiago, los peregrinos suelen hospedarse en albergues y comer en bares a lo largo del trayecto, recibiendo también alimentos de los lugareños a precios económicos.

En cambio, los peregrinos del Rocío llevan consigo todo lo necesario en carretas y una vez en la ermita, muchos alquilan viviendas compartidas donde poder comer y dormir, mientras que otros prefieren quedarse frente a sus propias tiendas de campaña.

¿Dónde radica la diferencia entre una peregrinación y otra? ¿El canto y el baile son razones suficientes para estigmatizar a quienes participan?.

Desde luego, la devoción de los peregrinos no debería considerarse inferior en ninguno de los casos. ¿Acaso existe jerarquía en la veneración de los santos?.

Durante dos días he compartido el camino con la Hermandad de Huelva desde su partida en el centro de la ciudad, donde cientos de personas salen a las calles para despedir a los romeros mientras emprenden su travesía con la alegría de mostrar durante tres días en la aldea su devoción por la Blanca Paloma.

Siempre me pregunté por qué le daban tanta importancia a "hacer el camino", como ellos lo llaman, ya que, en mi opinión y en la de muchos, el destino era lo más relevante, es decir, pasar los días en la ermita. Ahora he podido comprender por qué, y puedo afirmar, como ellos dicen, que quien no hace el camino no ha ido al Rocío.

En Huelva, debido a la gran cantidad de romeros, todo comienza el miércoles con la salida de la hermandad de emigrantes, y el jueves es el turno de la hermandad de Huelva. Tras una misa donde jinetes y romeros entonan el salve a la Virgen, se inicia el camino hacia la aldea en un recorrido de dos días y sus noches. Entre cánticos y vivas a la Blanca Paloma, los kilómetros se van acortando.

El camino se extiende unos 20 kilómetros, comenzando sobre asfalto y luego adentrándose entre pinares, con los romeros cubriéndose la boca con pañuelos para protegerse del polvo. Atraviesan el río para refrescarse junto a los caballos, acampando para descansar y alimentarse. Una vez más, emprenden la marcha hasta que la noche cae, uno de los momentos más emocionantes y hermosos de la travesía. Entre carretas y tiendas de campaña, alrededor de una fogata, cantan, comen, beben y fortalecen los lazos de amistad entre los romeros.

Al llegar, lo primero que hacen es rezar al Simpecado. Los peregrinos se congregan, los vítores resuenan una y otra vez, los gritos llenan la noche, mientras la hoguera ayuda a mantener el calor y la única luz proviene de los tractores y linternas.

Los caballos beben en los abrevaderos y descansan, mientras los fieles entonan cánticos en honor a la Blanca Paloma. Entre aplausos y vítores, cantan, bailan y se preparan para "descansar" al calor del fuego. A pesar del frío de la noche, los cuerpos vigorosos apenas lo notan. Junto a la hoguera, todos comen, cantan, bailan y beben hasta que el cuerpo aguante, y vaya que aguanta.

Con velas alrededor de los carros, rodeados de hogueras, todos comparten historias, mientras la noche parece no querer terminar. Bien abrigados y junto al fuego, las horas vuelan.

La mañana resalta la belleza del lugar, con el rocío cubriendo las flores. El campamento cobra vida de nuevo. Lo primero es saludar a la virgen y acercarse al Simpecado, donde los vítores, cantos y rezos despiertan a los rezagados. El día está listo para emprender de nuevo la marcha hacia la ermita de la Blanca Paloma. Algunos bailan, otros se unen, y el camino espera. Ellos también.

Una sevillana rociera dice: "Qué bonito el Rocío por la mañana cuando los tamboriles tocan diana, y por la tarde, niña y por la tarde cuando los tamboriles tocan al baile". Yo no sabría decir cuándo es más hermoso, todo es embriagador: las personas que acompañan en este magnífico viaje, el lugar, los pinos, los eucaliptos, el atardecer y el amanecer que enamora con su rocío en las plantas.

Lo miro con admiración, pensando que esto es solo el preludio de lo que está por venir en la ermita.

Ningún peregrino sufre hambre ni sed mientras haya un romero a su lado dispuesto a ofrecer comida y bebida. Esa generosidad es otro de los pilares del espíritu rociero: lo que se lleva es para todos, y todos llevan para los demás y para sí mismos.

Así se va comprendiendo qué significa realmente el camino del Rocío para los romeros. Es lamentable que para muchos, esta devoción arraigada desde hace siglos, donde antes muchos viajaban a caballo y en carros (como lo hacen hoy, aunque con diferentes medios), haya sido obstaculizada por las inclemencias del tiempo, donde el fango en el camino  ha  dejando a muchos sin poder llegar a la ermita y viendo cómo todo su esfuerzo de un año quedaba en el camino, pues entonces no había tractores que pudieran ayudar.

Aquellos que critican esta festividad suelen fijarse únicamente en lo que se muestra en revistas de cotilleo, asimilando toda la romería a través de lo que ven o leen sobre esos personajes que solo buscan destacar sus propias figuras. Sin embargo, esta romería es de quienes ahorran durante todo un año para poder demostrar su fe a la Virgen, compartiendo este momento con amigos, familiares y conocidos. Es su derecho y su libertad. Estos peregrinos permanecen en el anonimato y no buscan más fama que la del compañero que va con ellos, cantando, bailando y demostrando que con alegría se puede venerar a una virgen, gritando mil veces si es necesario: ¡VIVA LA BLANCA PALOMA! ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!

Al llegar a la aldea, lo primero que hacen los romeros es dirigirse a la iglesia para contemplar a la Virgen y presentar su Simpecado, entonando una Salve emocionada. Ya sea a pie, a caballo o en carretas adornadas y tiradas por mulos o bueyes, desfilan, marcando así el final del camino, a veces difícil y agotador, por los antiguos y polvorientos senderos de siempre. Este desfile, lleno de color, emotividad y solemnidad a la vez, impregnado de polvo, sudor y fe, es posiblemente uno de los momentos más conmovedores de la Romería.

El sábado, todas las hermandades filiales se congregan rigurosamente según su antigüedad frente al Santuario, donde una destacada representación de la Hermandad Matriz de Almonte, con su Presidente, Hermano Mayor y Alcalde de la villa, las recibe. Cada una de estas hermandades detiene brevemente su carreta del Simpecado frente a la puerta principal del Santuario, entonando la salve dedicada a la Virgen.

Todo esto culmina en la madrugada del domingo al lunes de Pentecostés, cuando los Almonteños saltan la valla para llevarse a la Virgen.

Este momento, tan significativo, es a menudo criticado por aquellos que ven en esta festividad un fanatismo excesivo por parte de algunos creyentes, confundiendo según ellos la fe con una forma primitiva, donde se producen altercados y muchos resultan heridos en el intento de llegar hasta la Virgen para llevarla en procesión por la aldea.

No puedo afirmar si todo es fanatismo o fe; solo puedo decir que, observando de manera imparcial, se pueden ver ambos aspectos. Por un lado, se puede percibir el fanatismo, pero por otro, se aprecia la verdadera fe. Observar cómo personas con discapacidad o enfermas llegan hasta la imagen y, con lágrimas en los ojos, expresan su gratitud tras haber sido mejoradas, es una situación profundamente conmovedora, aunque uno intente mantenerse neutral.

No me inclinare por uno u otro lado; solo puedo recomendar a todos los que lean este reportaje que al menos una vez en la vida vivan esta experiencia por sí mismos.

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  Pero no acabó ahí, las sorpresas de este viernes, me dirigí hacia la Vía Dolorosa camino del Santo Sepulcro  en el barrio Cristiano. Por ella aparecen uno rusos ortodoxos haciendo el Vía Crucis.  Un ritual que solo es permitido realizar cada viernes del año.

  Trás el que  llevaba una cruz el resto le seguía entre rezos. Suelen llegar con su cruz hasta la misma iglesia del Santo Sepulcro, donde se quedan a las puertas. Pues solo se permite la entrada en el interior con la cruz  el viernes santo.  Esta ceremonia del Vía Crucis no solo la efectúan los ortodoxos sino que durante todo el año se puede ver a peregrinos de cualquier lugar del mundo.

  Esta calle que recuerda a la que Jesús pisó por última vez antes de ser crucificado,  es una estrecha callejuela, de piadoso recuerdo. Unas lápidas señalan las catorce estaciones del martirio. La primera está junto al convento de las hermanas del Sión francesas. La decimocuarta y última es la capilla del Sepulcro, en la iglesia del Santo Sepulcro. Es difícil descubrir bajo la actual Jerusalén la misma ciudad que pisó Jesús.  La única certeza  la dá  un cartel que la identifica.

  Actualmente es una calle muy visitada por todo aquellos que profesan la religión cristiana, y está convertida en la calle con más  comercio de toda  la ciudad vieja de Jerusalén.

Praetorium

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En la Vía dolorosa se encuentra el Praetorium, la residencia del que fue  Gobernador romano en Israel; Poncio Pilato. En esta residencia se dictó la sentencia contra  Jesús.  Es  conocida  como la capilla de la flagelación. En la actualidad  es el convento de las monjas de Sión más conocido como iglesia del Ecce Homo, donde se conservan grandes fragmentos del "Pavimento de la Justicia" donde Jesús fue juzgado.

Iglesia protestante Luterana del Redentor

En 1841 la reina de Inglaterra y el rey de Prusia decidieron crear un obispado anglicano-luterano conjunto en Jerusalén.

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Ya cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro y después de caminar por las laberínticas calles, todas ellas llenas de comercio para el turismo, se llega hasta la calle Muristán donde se encuentra la iglesia protestante Luterana del Redentor, allí junto a la puerta de Jaffa, en una plaza que parece no haber cambiado nada en siglos se encuentra esta iglesia que su campanario más bien parece un minarete y se observa desde cualquier lugar de Jerusalén. Fue en 1841 cuando la reina de Inglaterra y el rey de Prusia decidieron crear un obispado anglicano-luterano conjunto en Jerusalén.

El mismo llegó a su fin en 1886 con la disolución del emprendimiento conjunto anglo-prusiano. La Iglesia Luterana alemana estableció una presencia independiente en Jerusalén y Tierra Santa. Esta comunidad ha atraído cada vez más miembros árabe parlantes, muchos de ellos ex-alumnos de las escuelas y otras instituciones mantenidas por las iglesias y sociedades luteranas alemanas. Desde 1979, la congregación árabe parlante tiene su propio obispo y existe independientemente de la pequeña congregación germanoparlante,  representada por un pastor.

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Santo Sepulcro

Iglesia del Santo Sepulcro dentro de un rosario de capillas, todas las cuales hacen referencia a la historia de la salvación.

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A escasos metros de la iglesia Luterana. Se llega a un arco que al traspasarlo aparece majestuosa la fachada románica de la basílica del Santo Sepulcro. Una  fachada de estilo indefinido,  es más bien un cúmulo de los estilos arquitectónicos de los últimos mil años.

En la misma puerta se concentran  grupos de peregrinos y turistas. El Santo Sepulcro permanece abierto desde las 4:00 de la mañana hasta las 11:30 y desde las 12:30 hasta las 5:45 en Invierno y las 8:00 de la tarde en Verano. El cierre y apertura así como en la entrada se topa, para gran sorpresa, con el Islam: según un antiquísimo privilegio, el portal de la basílica es abierto por una familia musulmana.

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Justo en la entrada se encuentra la piedra de la Unción. Esta piedra considerada sagrada es muy venerada por los creyentes greco-ortodoxos. Fue la piedra que acogió el cuerpo de jesús cuando le bajaron de la cruz, y donde según el rito Judío; Jesús recibió los últimos óleos antes de ser amortajado para su enterramiento. Es una de las reliquias más veneradas por la iglesia ortodoxa. Y tanto ruso como greco-ortodoxos algunos se extienden y abrazan, lloran, rezan, otros llevan toda clase de objetos proliferan las  cucharas para bendecirlas, las extienden y piden la  bendición de cada objeto. Detrás de la piedra un mosaico, muestra  la bajada de la cruz la unción y su traslado al sepulcro.

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Frente a  la majestuosidad del Katholikon, se encuentra un  edificio  en forma cuadrada. La parte delantera es la entrada de los cristianos donde se  cree  estaba  el sepulcro del cuerpo de Jesús. En la parte trasera del edificio se encuentra  la capilla de los Coptos.

En la parte cristiana cada día centenares de fieles, hacen largas colas para poder entrar. En su pórtico   aparece la figura de  Cristo crucificado,  un hoyo enmarcado en plata indica el lugar donde se debió de levantar la cruz. Para acceder se deben agachar  hacia donde se  encuentra el hoyo que testifica que estuvo clavada la cruz.  Entre lágrimas y rezos  besan donde  su salvador fue crucificado. Bajo la cúpula de la iglesia hay una pequeña capilla de mármol con un atrio, la llamada capilla del ángel, que es donde algunos libros apócrifos señalan como el verdadero lugar donde se depositó el cuerpo de Jesús. Y es el lugar donde se guarda la piedra que guardaba el sepulcro del Cristo.

43 lámparas de gran belleza alumbra los revestidos muros de mármol que según explican, cada una de las cuales pertenece a las confesiones cristianas. Un silencio absoluto se observa en su interior, está totalmente prohibido efectuar fotografías pero los flashes se disparan a cada momento. 

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   La historia de la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro contiene leyendas como no podía ser de otra manera. Construida en el 66 d.C fue la iglesia  cristiana más antigua en Jerusalén. Destruida por el emperador Adriano en la segunda revuelta judía, en el 135, ordenó destruir Jerusalén completamente y construyó una nueva ciudad romana, llamada Aelia Capitolina.  El monte Gólgota allí, donde Cristo fue crucificado donde se encontraba la iglesia, fue totalmente cubierto de tierra y escombros,  cavando un foso donde arrojó las tres cruces y todo aquello que servía como reliquia para los cristianos de la época que solían ir al lugar en peregrinación. 

   Posteriormente Adriano mandó construir un templo en honor de Venus. Y  una estatua a Júpiter sobre lo que fue el lugar de crucifixión. Algo usual, levantar edificios paganos en los lugares sagrados de otras religiones. Ciertamente el lugar se consideraba sagrada no solo por la crucifixión de Jesús. El Calvario o Gólgota que en hebreo significa montículo pelado, seco, pedregoso, sin vegetación alguna era un lugar donde se cree se habría encontrado la calavera de Adán de ahí la procedencia del nombre Calvario.

   Y según la fe cristiana Jesús había sido crucificado encima de la tumba de Adán, así se cumplía la redención ya que su sangre derramada purificaba los restos del primer pecador, actualmente bajo el lugar donde se encontraba la cruz, en la planta baja está  la Iglesia de Adán. La leyenda también nos dice que fue el  Emperador Constantino quien se convirtió al cristianismo y fundó el  catolicismo. Quien en el  año 325 envío arqueólogos, para recuperar el lugar de crucifixión.  Se destruyó el templo de Venus  y en las excavaciones se encontraron  las tres cruces.

  Elena la madre del emperador constantino  después de que su hijo convocara una reunión de obispos de todo el imperio, en el que se incluía a Macario obispo de Aelia Capitolina como así se le conocía en esa época a Jerusalén,  después de escuchar, del propio Macario el lamentable abandono en que se encontraban los lugares consagrados por la vida y muerte de Jesús partió con la bendición, autoridad y fondos de su hijo hacia Tierra Santa convirtiéndose en la primera peregrina.

  Narra el historiador Rufino. Que San Macario, obispo de Jerusalén mandó   hacer rogativas para obtener de Dios, la gracia de conocer la verdadera Cruz; y que como no se podía distinguir cuál era la de Cristo, San Macario hizo traer a una mujer agonizante. Al tocar la primera Cruz, la enferma se agravó, la Cruz era del Ladrón Gestas, al tocarla con la segunda quedó igual de enferma de lo que estaba, la Cruz era del ladrón Dimas, pero al tocarla con la tercera Cruz, la enferma recuperó instantáneamente su salud. Después de dar satisfacción cumplida a su piedad, Elena, dispone que la Santa Cruz sea dividida en tres trozos: un fragmento la envió a su hijo Constantino, ese fragmento se ha perdido

  Constantino lo recibió con grandes honores; otro fragmento fue enviado a Roma junto con los clavos y la corona de espinas, para la iglesia que ella misma había fundado, conocida como la  Iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén y el trozo mayor se lo entregó a San Macario para la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, ambos fragmentos todavía hoy se conservan en sendas Iglesias. En realidad se trata de dos iglesias: una circular construida sobre el sepulcro y otra de planta basílica construida enfrente sobre el lugar de la crucifixión.

 

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                    La capilla de los Coptos detrás de la Aedicula del Santo Sepulcro

   Los cruzados, ante la necesidad de contar con un lugar amplio ante la afluencia de peregrinos, unieron las dos iglesias formando un espacio único. Al construir la iglesia los arquitectos de Constantino demolieron casi todo el emplazamiento donde se encontraba la que se creía era la cueva que sirvió de sepultura a Jesús, así que ya en sus inicios aunque realmente este hubiese sido el lugar verdadero de la sepultura, ellos mismo para construir el Santo Sepulcro demolieron el verdadero lugar. Ya que solo así podía quedar en el centro del edificio que habían construido. Pero ni aunque la hubieran conservado hubiese permanecido hasta nuestros días ya que en el 614 la iglesia que había construido Constantino fue destruida y quemada por el comandante Persa Romizanes, quien destruyó además gran parte de la ciudad de Jerusalén, quemó el Santo Sepulcro, casi todas las iglesias cristianas y asesinó y enterró en una cueva en Mamila a más de 30.000 personas.

   Tuvo que pasar dos siglos,  hasta que el Patriarca Modesto la reconstruye parcialmente,  más tarde un terremoto la daño de nuevo y fue en el 810 cuando el Patriarca Tomás la reparo. En 935 finalmente los cristianos lograron superar los intentos de los musulmanes de construir una mezquita adyacente a la Basílica. Más tarde fue incendiada de nuevo por los musulmanes en el año 938. Luego de la reconstrucción fue de nuevo incendiada en el año 966 por los musulmanes por la guerra perdida en Siria. En 1009 fue el Califa Fátima de Egipto quien ordenó la total destrucción del Santo Sepulcro. La tumba y todo lo que hubiese construido Constantino. Durante once años se les prohibió a los Cristianos que visitaran el lugar para rezar, haciendo caso omiso.  Solo con la sucesión de Al-Hakim, en un tratado de paz con el emperador Bizantino Argirópulos  se les permitió la reconstrucción del Santo Sepulcro.

   En el 1099 los cruzados conquistaron la ciudad y cuentan las crónicas que fueron tan sanguinarios que por las calles de Jerusalén, que la sangre llegaba hasta los tobillos, mataron Judíos y árabes sin piedad. Durante la época de los cruzados el Santo Sepulcro recuperó su esplendor,  la mayor parte del edificio actual es resultado de la reconstrucción y ampliación cruzada del siglo XII. Las actuales columnas y pilas de la Rotonda son copia aproximada de la forma y el diseño originales del siglo IV, pero con la mitad de su altura. En el año 1188 Jerusalén fue conquistada por el ejército de Saladino, recuperando  el control de  Tierra Santa. El  Santo Sepulcro si bien no fue arrasado quedó desposeído de su esplendor,  y sus mármoles fueron destinados para construir mezquitas y palacios.  La Basílica del Santo Sepulcro fue cerrada y nadie podía oficiar en ella.

  En el año 1244 muchos cristianos murieron durante las invasiones musulmanas y el edificio del Santo Sepulcro fue considerablemente dañado. Un posterior acuerdo entre el Sultán Ajub en 1246 con el Papa Inocencio IV determinó que las llaves de la Basílica sean entregadas a dos familias musulmanas, quienes serían los encargados de abrir las puertas a los peregrinos que llegaran al lugar.

   Más tarde debido a los diferentes roces entre Ortodoxos Griegos y Católicos Romanos Latinos; entre Ortodoxos Coptos y Ortodoxos Etíopes, han perpetuado la necesidad del acuerdo con los Guardianes Musulmanes de las Llaves del Santo Sepulcro de hace ocho siglos y por ello sigue aún vigente hasta hoy en día, si bien la Basílica esta abierta a todos los visitantes, sin ninguna limitación.

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Katholikon Griego

Construida por los Cruzados. En tiempos Otomano fue otorgada a los Ortodoxos Griegos.

Los cruzados encontraron el grupo de construcciones tal y como fueron dejadas por la restauración de Constantino IX. Desde 1140 hasta 1149 se llevó a cabo bajo la dirección de un arquitecto, el maestro Giordano, una reparación capital de todo el conjunto y la construcción de una gran catedral de estilo franco-románico. Al este de la rotonda ubicada sobre la Anastasis se construyó el transepto, y algo más alejados, rodeados por un pasillo, se fabricaron el coro, el ábside y un arco de triunfo en la unión con la rotonda. La iglesia central se comunicada con numerosas capillas.

 

Es esta iglesia levantada por los cruzados la que todavía se puede observar: las hermosas puertas de estilo románico, especialmente las orientadas en el lado sur le confieren al templo un estilo oriental. En 1808 la rotonda se quemó hasta los cimientos y los ortodoxos convencieron al gobierno turco de que se les permitiera llevar a cabo la reconstrucción. El coro de la Iglesia cruzada se trasformó en el actual Katholikon Ortodoxo, los arcos del pasillo que rodeaban al coro fueron tapados convirtiéndolo en un pasaje oscuro y la cúpula que se levanto sobre la rotonda amenazó con desplomarse en 1869. En una acción conjunta Francia y Rusia sustituyeron esta cúpula por la cubierta de hierro que todavía existe.

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Milagro del Fuego Sagrado

Visitar Jerusalén y desde luego el Santo Sepulcro es para quienes profesan la religión cristiana uno de sus destinos preferidos. Desde luego es una ciudad que se puede visitar durante cualquier época del año, aunque  Semana Santa sería la fecha elegida por la mayoría de creyentes.  

Existe en la noche del Sábado Santo por parte de la iglesia ortodoxa desde el siglo XII, una de las "supersticiones" conocidas como  el Milagro de la Luz Santa en el Santo Sepulcro. Y que ha tenido una gran influencia en la ortodoxa rusa gracias a un Abad Ruso que tuvo el privilegio de presenciarla en una  de sus visitas. Un “milagro” del cual han efectuado bandera las iglesias Ortodoxa  es la verdadera peregrinación que todo creyente Ortodoxo desea efectuar una vez en su vida.

La iglesia en la noche de Sábado  se encuentra absolutamente repleta de Ortodoxos-griego, Coptos y Rusos, ya desde la madrugada del día anterior acampan en los alrededores. El milagro se produce cada año a la misma hora las 2:00 de la madrugada y horas antes comienza a  entrar a la iglesia con cánticos en honor de aquellos que en tiempos de la ocupación otomana les prohibieron acudir  a la iglesia para rezar y expresar sus creencias siendo muchos de ellos castigados.  Cánticos que van acompañados de tambores, donde expresan  sus sentimientos religiosos y  reafirman su condición “ Somos los Cristianos lo hemos sido por siglos y lo seremos siempre”, así repiten una y otra vez hasta la 1:00 de la madrugada momento en que se produce un silencio absoluto; si ya era extraordinario escuchar los cánticos entre tambores, lo es mucho más, el impresionante silencio.

Después de esa hora de silencio tenso se produce a las 2:00 de la madrugada como así ocurre desde siglos el “milagro”, una delegación de las autoridades locales, atraviesan entre la multitud. Aunque estas autoridades no son Cristianos, son parte de las ceremonias. En los tiempos de la ocupación Turca en Palestina, eran Turcos Musulmanes, la delegación de autoridades. Actualmente son Israelíes. Durante siglos, la presencia de estos oficiales ha sido una parte integrante de la ceremonia. Su función es la de representar a los romanos, en tiempos de Jesús. Los Evangelios hablan de que los romanos fueron a sellar la Tumba de Jesús, para que sus Discípulos no robaran su Cuerpo, y dijeran que había resucitado. De la misma manera, las autoridades israelíes, este Sábado de Pascua, acuden y sellan el Sepulcro, con cera. Antes, de que sellen la puerta es costumbre que entren al Sepulcro a revisar que no hay ninguna fuente oculta que, fraudulentamente, pudiera producir el Milagro del fuego. Tal y como los romanos estuvieron presentes para garantizar que no hubiera manipulación después de la muerte de Jesús, ahora, las autoridades locales Israelíes se encuentran aquí, para garantizar que no exista engaño. 

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Cuando el Sepulcro ha sido revisado y sellado, todos los asistentes  canta el Kyrie Eleison (Señor, ten misericordia). Al final de una gran procesión, que rodea el Sepulcro tres veces, después de lo cual, el Patriarca es desvestido de sus vestiduras litúrgicas reales, quedando solo con su alba blanca, en señal de humildad frente a la sepultura.

Todas las lámparas de aceite han sido apagadas la noche anterior, y ahora, toda la luz artificial se apaga, de manera que,  la Iglesia está envuelta en la oscuridad. Con dos grandes velas, el Patriarca entra a la Capilla del Santo Sepulcro: primero al pequeño cuarto frente al Sepulcro y de ahí, al Sepulcro Mismo, según explica el propio Patriarca, ya que solo él entra en su interior.

Se arrodilla delante del sepulcro y realiza ciertas oraciones que le han sido transmitida durante siglos y a continuación espera, y al cabo de unos minutos desde el centro de la misma piedra surge una luz para el, indefinible de un color azul y se va convirtiendo en color de distintos matices, de los cuales él no sabe definir en términos humanos. Esa luz que cubre la piedra como si fuera una nube y algunas veces ilumina todo el sepulcro, se eleva de la piedra como si fuera agua que se eleva de un lago, y como si fuera un resplandor que algunas veces se percibe desde fuera se encienden las velas y la lámpara de aceite.

Al salir al exterior el júbilo de los asistente es ensordecedor. El patriarca entrega la llama al Patriarca Armenio y al Copto  y se va repartiendo a los presentes en la iglesia. Estos la reciben entre con gran alegría y se las van repartiendo entre ellos, unos la tocan una y mil veces y comprueban que no se queman y todos comienzan a dar vueltas alrededor del sepulcro.

Una historia que es puesta en entredicho por muchas persona que no creen en el llamado “milagro”, unos dicen que el Patriarca lleva algún sistema para encender el fuego, y aquellos que han asistido a la ceremonia dicen que el sepulcro es revisado momentos antes de su entrada y que él se despoja de todas sus pertenencias y todo queda completamente oscuro, y es más, los hay quienes aseguran que en el mismo instante se encienden velas de muchos de los peregrinos en el exterior del Sepulcro. 

Lo cierto es que el “milagro” jamás ha sido filmado y desde luego no creo que nunca lo sea. Los milagros no pueden ser probados. Y sus defensores afirman que se requiere fe para que un milagro traiga fruto en la vida de una persona, y sin este acto de fe, no hay milagro, en sentido estricto. Por lo tanto, no puede haber milagro sin fe. De todos modos ahí queda el relato y que cada cual opine.

Se puede creer o no, ser creyente o ateo, pero la experiencia es inolvidable al presenciar como centenares de personas cantan y bailan a la luz de las velas. Extasiadas por  su fe. 

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Tumbas en el valle del Cedrón

Cientos de tumbas, elaboradas y simples, fueron labradas en las laderas de los montes que rodean la ciudad, principalmente en este lugar.

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Caminando alrededor de las murallas de Jerusalén, cerca del cementerio árabe que está junto a la puerta Dorada, se observa el llamado monte de Getsemaní más conocido como  el monte de los olivos. Desde donde se observa   la iglesia de las naciones, y a sus faldas las tumbas que datan del periodo del Segundo Templo.

Las cavernas sepulcrales estaban en uso continuo durante varias generaciones por miembros de la misma familia. Aquí se encuentran la de Yad Avshalom, el hijo rebelde del Rey David. Un monumento, de veinte metros de alto, que está compuesto por una estructura inferior cuadrada cortada en la roca, que contiene una pequeña cámara sepulcral.

La tumba de Zejariah (conocido como  el profeta Zacarías o,  el padre de Juan Bautista) es un monumento monolítico cortado en la roca que lo rodea. De estructura cuadrada de cinco por cinco metros decorada con columnas jónicas y coronado por una pirámide. Probablemente servía como nefesh para la tumba debajo de él.

La tumba de Benei Hezir cortada en la roca, con una  fachada de  dos columnas dóricas, labrada en la roca. Tiene una larga inscripción en hebreo tallada en el arquitrabe sobre las columnas, que la identifica como la tumba de varios miembros de la familia Hezir que sirvieron como sacerdotes en el Templo.  

GETSEMANI

MONTE DE LOS OLIVOS

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El Monte de los Olivos se alza en el valle de Cedrón, justo al este de la ciudad antigua. Un lugar que  en la actualidad contiene más iglesias, capillas y cementerios que olivos, su cumbre ofrece una vista magnífica de toda Jerusalén y en la otra dirección del desierto de Judea, el valle del Jordán y las montañas de Moab.

El monte está cargado de significado bíblico: se cita en el Antiguo Testamento como el lugar donde David lloró la muerte de su rebelde hijo Absalón y también está estrechamente relacionado con la figura de Jesús ya qué,  fue el lugar donde rezó momento antes de su entrega a los romanos por parte de Judas Iscariote. Existe una minúscula mezquita conocida como capilla de la Ascensión, donde hubo una iglesia desde el 390 d. C. El pequeño edificio actual data de la época de los cruzados y fue convertido en mezquita por Saladino en 1198. En su interior hay una roca que según dicen en ella se ve la huella de un pie de Jesús en el momento de la ascensión. La pequeña cripta mortuoria que hay junto a la mezquita tiene interés para las tres religiones: los judíos creen que contiene la tumba de la profetisa Hulda, una de las únicas siete profetisas que se mencionan en el Antiguo Testamento; los cristianos dicen que es la tumba de Santa Pelagia y los musulmanes afirman que Rabi'a al-Adawiya, una mujer santa del siglo V, está enterrada allí.

Conocido como Getsemaní palabra hebrea que significa 'prensa de aceite' (refiriéndose al aceite de oliva). Al parecer por la gran cantidad de matas de olivo que rodeaba el área en aquellos días. Todos los evangelios hacen referencia a este lugar.
 Tiene una  extensión de unos 1200 metros cuadrados. Entre el monte de los Olivos y la moderna carretera de Jericó, que pasa por Betania, se encuentra la iglesia  de la Agonía. El terreno, en un principio, incluía también el emplazamiento de la Iglesia, puesto que ésta se construyó sobre las ruinas del edificio que Egeria y San Jerónimo dijeron que se había levantado en el lugar de la oración de Cristo. En 1681, los Franciscanos adquirieron la posesión del huerto, del que han mantenido su aspecto rústico, construyeron un muro más alto que el que se encontraron para proteger a los olivos. Actualmente solo es un  pequeño jardín que contiene olivos.

Iglesia de las Naciones

Al lado del monte de los olivos, se alza la iglesia de Todas las Naciones, un nombre que se debe a que su  construcción corrió a cargo de doce países diferentes. También se la conoce como la basílica Getsemaní de la Agonía, por ser el último lugar donde Jesús oró  con sus discípulos y donde Judas le entregó a los romanos.

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La primera iglesia que se construyó en el  379 fue   destruida por un terremoto en el 746.  Se construyó  una nueva sobre las ruinas que fue abandonada en el 1345. La actual data de 1924, y conserva la roca identificada como el lugar donde se cree que Jesús efectuó la oración antes de su detención.

Enmarcando la entrada hay un impresionante arco de mosaico de estilo Bizantino. En su interior el altar contiene unos frescos que simboliza la figura de Jesús orando sobre la roca, en otra parte de la iglesia otro fresco detalla  el beso que le da Judas al entregarlo a los romanos. Las ventanas de la actual iglesia son de alabastro azulado-purpurino translúcido, que produce un deliberado efecto mortecino en el interior. Seis columnas monolíticas sostienen 12 cúpulas, cuyos interiores están decorados con mosaicos que representan los emblemas nacionales de las comunidades donantes. Esta decoración dio origen al nombre con que es conocida: "Iglesia de Todas las Naciones".

Convento Ortodoxo Ruso de  María Magdalena

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Convento ruso ortodoxo  justo detrás de la iglesia de la Agonía. Dedicada a María Magdalena.  

La iglesia data de 1886 por obra del Zar Alejandro III, de Rusia en honor a su madre la Emperatriz María Alesandrovna. fue construida por David Grimm con un tradicional estilo de las iglesias rusas,  incluye siete cúpulas doradas tipo “cebolla”. El  interior lleno de grandes frescos de gran belleza, como es frecuente en las iglesias ortodoxas rusa. 

En la iglesia están enterrados los restos de dos santas mártires ortodoxos, la Gran Duquesa Isabel Fiódorovna Románova de Rusia y su compañera la monja Varvara Yakovleva. La de la princesa Alicia de Grecia —sobrina de la Gran Duquesa y suegra de la reina Isabel II del Reino Unido—, que prestó ayuda a miembros de la comunidad judía, durante la ocupación nazi de Grecia.

 

Puerta de Sión y el Barrio Armenio

Puerta de Sión: Es la que lleva el nombre bíblico más antiguo de Jerusalén. El monte Sión, con anterioridad parte integrante de la ciudad y, por extensión, de todo el país, dio su nombre al movimiento sionista; hasta dos días antes de la independencia, los fundadores del estado judío dudaron entre el nombre de Sión y el de Israel para el país. 

Es la puerta de entrada  al barrio Armenio, el más pequeño de los cuatros que se encuentra en el interior de la ciudad vieja.  Se cree es donde el rey David tuvo su ciudadela que más tarde fue demolida por Nabucodonosor y posteriormente por los romanos. En la actualidad  a solo unos pasos se encuentra la tumba del rey David. Y nos acerca además al barrio Judío. 

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El barrio armenio, es para mí, de lo  mejor cuidado  de toda la ciudad vieja. Sus casas de piedra, pasadizos la limpieza de sus calles y plazas. Acompañada de la tranquilidad que se respira, lejos del bullicio de la parte árabe o de la  concentración de la mayoría de religiosos no solo de la religión cristiana también armenia y ortodoxa. Donde festejan sus creencias. Pasear un día festivo por sus calles es llenarse de paz. 

Los armenios se instalaron en Jerusalén en el siglo IV, por razones religiosas y durante unos 1500 años estuvieron en plena convivencia con las demás religiones. No es que posteriormente ellos tuvieran algún roce con ninguna de ellas, pero debido al genocidio Otomano  de 1915, muchos abandonaron Jerusalén por miedo a tener el mismo fin. La población Armenia en Jerusalén llegó a contar con unos 50.000 actualmente quedan unos 500 en la ciudad vieja, otros se encuentran repartidos por Yafo, Tel Aviv, Belén y apenas unos dos mil en los alrededores de  Jerusalén, de ellos una minoría tienen pasaporte Israelí el resto tienen permiso de residencia permanente con pasaporte jordano. 

Todo ello lleva a que el barrio armenio que ocupa una cuarta parte de la suroccidental de la ciudad vieja, actualmente se puede ver el avance del barrio judío y podemos confundirnos ya que es difícil saber donde comienza y termina el barrio armenio y el judío. 

El centro del barrio sigue siendo armenio ahí es imposible confundirse, por sus edificios religiosos como; la Catedral de Santiago construida en el siglo XII. En su altar se encuentran los restos del apóstol Santiago el Menor, y en una capilla lateral la cabeza del apóstol Santiago el Mayor. La Iglesia Anglicana, el Museo Torre de David: un museo sobre la historia de la ciudad. En la ciudadela se encuentra la esbelta torre, que se alza sobre las fortificaciones de la ciudad. Museo Armenio Antiguo Museo de Corte Yishuv. La iglesia de la Dormición de la Virgen Maria. El Cenáculo y  la única referencia judía; la Tumba del Rey David.

Cénaculo

Donde tuvo lugar la Santa Cena

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Conocido como el Cenáculo, el lugar donde Jesús celebró con sus discípulos la última cena. Se encuentra en el piso de arriba donde se encuentra la tumba del Rey David. La sala data de la época cruzada, con sus característicos arcos góticos. Fue parte de un monasterio franciscano hasta 1552 y fue convertida en mezquita por los otomanos, estos le añadieron un mihrab y vidrieras. Es el lugar donde en las escrituras detallan que jesús se apareció a sus discípulos tras la resurrección. Y donde el Espíritu Santo se les apareció a los apóstoles en el día de Pentecostés.

Lugar sagrado de la religión Cristiana,  muy visitado por los peregrinos que se llegan a Jerusalén. Una de las ceremonias que suelen efectuar es la rodear el árbol y rezar con la ayuda de un sacerdote que suele acompañarlos.  

El edificio actualmente está ocupado por una escuela religiosa hebrea y anteriormente hasta 1948 perteneció a los musulmanes. Las aristas de la cúpula del cielo raso son típicas del gótico lusitano o chipriota. El esculpido mihrab, el nicho de oraciones musulmán, fue agregado, cuando los franciscanos fueron expulsados del edificio y el recinto lo convirtieron en mezquita.

Debajo del nivel del piso actual hay cimientos cruzados, bizantinos y romanos más recientes. El ábside ubicado detrás del cenotafio se alinea con el Monte del Templo, lo que inspira la suposición de que esta parte del edificio pudiera haber sido una sinagoga, o inclusive "la sinagoga" mencionada por el Peregrino de Burdeos en el año 333.

Es sin duda un lugar a visitar por su simbolismo para aquellos que practican la religión Católica. Pero también para todo el que este interesado en conocer los detalles históricos que se encierran entre sus paredes. 

Tumba del Rey David

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La sala llamada Tumba de David es una cámara vacía que contiene un sencillo cenotafio cubierto de terciopelo y fue declarado su lugar de sepultura en el siglo X d. C. Un Este lugar tuvo especial importancia para los israelíes entre 1948 y 1967 època que la ciudad antigua estaba en  manos Jordana  y el muro occidental fuera de los límites.  La tumba se convirtió en lugar de peregrinación judía. En una sala junto a la tumba de David se ha instalado el Museo del Rey David, con una serie de hallazgos arqueológicos procedentes del monte Sión y piezas litúrgicas judías.

En pleno barrio armenio, encontraremos además la abadía de la Dormición erigida en 1898 por los benedictinos alemanes, con su tejado triangular tan característico de la ciudad. Éste es el lugar donde según la tradición católica se produjo la Asunción de María al Cielo.  

Muro de las Lamentaciones

Es  también  conocido  como el muro Occidental y Kotel en Hebreo. El lugar de más santidad del mundo para los Judíos. Pero en realidad lo és porque no pueden acceder al control del Monte del Templo  donde se encuentra la Mezquita. Ese es para ellos el auténtico y verdadero lugar máximo de santidad  del mundo para su religión.

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Construido por Salomón y reconstruido por Herodes el Grande, fue Tito quien lo destruyó, dejando esta parte del templo para que los Judíos tuvieran el amargo recuerdo de que habían sido humillados por Roma. Los judíos, sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío.

La plazoleta se creó como un área para orar cuando Israel tomó la Ciudad Antigua en el año 1967. Es algo tradicional introducir un papel con plegarias o deseos y ubicarlo dentro de las rendijas del muro, algo habitual en la religión judía. Con el turismo todo aquellos que llegan ante el muro sean  o no judíos suelen efectuar el mismo ritual. 

He tenido la suerte de visitar  el muro de las lamentaciones en el "Rosh Hashaná"  el día de año nuevo Judío, una celebración que dura dos días y marca el periodo de diez jornadas de recogimiento y meditación que concluirá con el día del Perdón. Durante este período  se expresan los deseos de enmienda y se medita sobre los pecados. Los platos habituales de las comidas contienen numerosos símbolos: abundancia, dulzura (manzana y miel) y de reunión del pueblo judío (granada).

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Rosh Hashaná es el inicio del año judío. Fue el  día que Adán y Eva fueron creados. Aunque la creación tuvo lugar seis días antes de la creación de los seres humanos.  El décimo día es sin embargo considerado el inicio del mundo  y se estableció Rosh Hashaná en esa fecha. Para su religión  la humanidad es el centro del universo, para la que todo fue creado. Con su creación, el mundo entero fue concluido y el deseo de Dios en el mundo se realizó. Así lo creen y así lo celebran.

La noche  de la celebración está prohibido acceder al Muro de las Lamentaciones a los no Judíos.  Por suerte aunque sea a distancia se puede ser partícipe de tan magno acontecimiento. 

El Muro de las Lamentaciones se encuentra como se puede observar en la fotografía absolutamente repleto. Niños y hombres a un lado, niñas y mujeres a otro, saltan bailan y aplauden sin parar, al ritmo del sonido parecido a un tambor que efectúan sobre una mesa,   y todos acompañan con palmas y cánticos en una celebración que suele dura un par de horas. 

Una vez acabada la celebración en el Muro de las Lamentaciones, suelen celebrarlo en sus casas, restaurantes y locales donde continuar cantado y bailando. 

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Judios ortodoxo al atardecer camino del Muro de las Lamentaciones para celebrar el Rosh Hashaná

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Padre e hijo rezando ante el Muro de las Lamentaciones. 

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