Ponferrada  tierra Templaria

Ponferrada: Capital de la comarca del Bierzo a una distancia de 114 km de León. 

Los orígenes de Ponferrada datan de finales del siglo XI, cuando el obispo astorgano Osmundo ordena la construcción de un puente sobre el río Sil reforzado por hierro de ahí el nombre de Pons Ferrata, para facilitar el paso a los peregrinos a Compostela. El castillo se encuentra en un promontorio donde con anterioridad existió un castro celta y posteriormente una fortificación romana.  Los templarios reciben el lugar por donación del  rey  Fernando II de León y Castilla en el año 1178, con la misión de proteger a los que acudían en peregrinación a Compostela, ya que en la zona se cometen muchos abusos contra ellos.

Durante 132 años el castillo estuvo en manos templarias, desde 1178 hasta 1310, año en que se disuelve la Orden por parte de Felipe IV de Francia y que secunda el rey castellano Fernando IV. Aunque en 1204 fueron expulsados temporalmente  por el rey leonés Alfonso IX  por la precaria situación que encontró al heredar el reino, de su padre Fernando II, quien arruino el reino  por la cantidad de propiedades y fueros que  había dado a sus súbditos.

Ante tal situación el rey  Alfonso IX decidió retirar muchas de las propiedades donadas por su padre, de ellas una gran parte pertenecen a la Orden del Temple y cuando se les comunicó estos no  opusieron la más mínima protesta, y entendieron perfectamente las razones del monarca.  Aunque no duró mucho esa concordia,  dada la actitud del monarca al donar  las propiedades sustraídas a otros nobles y al clero. Eso para la Orden del Temple no era lo acordado,  ya que renunciaron a su posesiones para beneficio del rey, no para que fueran pasando de mano en mano sin respetar sus derechos de preferencia. 

El distanciamiento entre el monarca y la Orden del Temple y su relación se fue deteriorando. Los templarios apelaban a sus derechos testamentarios, por la gran injusticia que se cometía con ellos. El rey decía que quien gobernaba era él y su justicia. Y dado que la tensión iba en aumento el rey decide expulsar a la Orden del Temple de todo el reino de León. Así Ponferrada vuelve a manos del monarca y la ciudad fue pasando de mano en mano de señores feudales. La historia cuenta que yendo el rey de camino hacia Galicia se detuvo en Ponferrada y viendo las súplicas de los ciudadanos, decide en 1211 restituir de nuevo a los templarios, de todas sus posesiones. 

Posteriormente a la disolución de la Orden, pasa a manos de distintas familias entre las que sobresale la de los Osorios, principalmente el conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio. Quien se casa con Doña Beatriz de Castro heredera del ducado de Arjona. Y se hace dueño del Señorío de Ponferrada. Durante su señorio se levantan cinco torres que aún se conservan en la actualidad: Moclin,Caracoles,Cabrera, Malvecino y Malpica. Las rondas de la muralla, la mina y cueva de acceso al río Sil (Cueva la Mora). La Torre del Homenaje en el Castillo Viejo. La entrada principal con todo su sistema defensivo. La construcción del Palacio Nuevo para su uso como dependencias señoriales. Parte del mismo se cimienta sobre antiguos restos templarios del siglo XII.​ 

El Castillo: 

En la actualidad el castillo 

, crea sobre un promontorio rocoso un pequeño poblado que fue ampliado en los siglos siguientes como fortaleza de la Orden del Temple y residencia de nobles feudales. Que se consolida como la ciudad de Ponferrada. 

La vinculación de la Orden del Temple y Ponferrada se debe a la concesión que el rey Alfonso XI de León en 1178. Para proteger a los peregrinos que acudían a Santiago de Compostela por los ataques que estos sufrían. 

Las crónicas cuentan que aquellos primeros Templarios llegaron con el maestre provincial Guido de Garda a la cabeza, siendo Fray Helías el primer comendador de Ponferrada. La tradición les atribuyó hazañas de toda índole, incluida la del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Encina, patrona de la comarca de El Bierzo, allá por el año 1200, en el hueco de una encina.

Con la disolución de la Orden del Temple, la ciudad, enclave importante en el camino de Castilla a Galicia, pasa por la tenencia de distintas familias que amplían la fortaleza y ensanchan sus límites: Castros y Osorios, principalmente el Conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio.

Ponferrada se desarrolla como urbe entre los siglos XVI al XVIII, época en la que se construyen los edificios más singulares y notables.

A comienzos del siglo XX, el descubrimiento y la explotación de las riquezas minerales, hierro y carbón, así como la instalación en 1949 de la central térmica de ENDESA, cambian el rumbo agrícola de la cuidad por un rápido despegue económico que la convierte en la capital de la comarca.

Su condición de centro geográfico del territorio hace que Ponferrada sea el punto de partida ideal para acercarse a conocer una tierra llena de magia en su paisaje e historia: El Bierzo.

  

Un Paseo Marítimo de aires vintage

Hacia el año 1178, por concesión de los Reyes de León, los Templarios se establecieron a lo largo del Camino de Santiago, teniendo noticias de su presencia en nuestra tierra pocos años después. El rey Alfonso IX donó Ponferrada a los Templarios con la misión de proteger a los que acudían en peregrinación a Compostela, ya que en la zona se cometían muchos abusos contra ellos. Las crónicas cuentan que aquellos primeros Templarios llegaron con el maestre provincial Guido de Garda a la cabeza, siendo Fray Helías el primer comendador de Ponferrada. La tradición les atribuyó hazañas de toda índole, incluida la del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Encina, patrona de El Bierzo, allá por el año 1200, en el hueco de una encina. Con la disolución de la Orden del Temple, la ciudad, enclave importante en el camino de la Meseta a Galicia, pasó por la tenencia de distintas familias que ampliaron la fortaleza y ensancharon sus límites: Castros y Osorios, principalmente, siendo clave la figura de Pedro Álvarez Osorio, señor de Cabrera y Ribera de León, que en 1456 se convirtió en Conde de Lemos por concesión de Enrique IV.

Precisamente en esta época, en el contexto del conflicto por la sucesión de Enrique IV, estalló la segunda Revuelta Irmandiña que, iniciada en Galicia, se expandió al Bierzo desde su parte occidental en 1467, atacando los irmandiños varias fortalezas leonesas, como Cornatel, Balboa o Sarracín, llegando hasta Ponferrada, donde se refugió buena parte de la nobleza gallega que huía de los irmandiños, y que se atrincheró en la fortaleza ponferradina, que sufrió daños por al ataque de las fuerzas irmandiñas, antes de ser sofocada la revuelta. Tras ésta, en 1469, Pedro Álvarez Osorio, mandó reconstruir y reparar sus castillos que habían sufrido daños, siendo el caso del de Ponferrada.

Posteriormente, tras el fallecimiento en 1483 de Pedro Álvarez Osorio, estalló un cruento conflicto por su sucesión, que enfrentó, por un lado, al bando formado por la segunda mujer del Conde de Lemos, María de Bazán, y su hija Juana Osorio, casada con Luis Pimentel (hijo del conde de Benavente), y por otro lado a Rodrigo de Castro Osorio, nuevo Conde de Lemos. Para solucionar el conflicto, en 1486 los Reyes Católicos decidieron actuar, creando el marquesado de Villafranca del Bierzo para Juana y su marido Luis Pimentel, quedando para Rodrigo de Castro Osorio el condado de Lemos, motivo por el cual los monarcas obligaron a éste a entregar el castillo de Ponferrada, que había tomado, que pasó a manos de la Corona. De esta manera, el castillo y la villa de Ponferrada pasaron a ser de realengo nuevamente, hecho que se prolongó hasta el fin del Antiguo Régimen, correspondiendo a los monarcas nombrar corregidor en la villa, siendo don Juan de Torres el primero que detentó este cargo tras la vuelta a la propiedad real.

Por otro lado, en esta época, en el contexto del conflicto por la sucesión de Enrique IV, estalló la segunda Revuelta Irmandiña que, iniciada en Galicia, se expandió al Bierzo desde su parte occidental en 1467, atacando los irmandiños varias fortalezas leonesas, como Cornatel, Balboa o Sarracín, llegando hasta Ponferrada, donde se refugió buena parte de la nobleza gallega que huía de los irmandiños, y que se atrincheró en la fortaleza ponferradina, que sufrió daños por al ataque de las fuerzas irmandiñas, antes de ser sofocada la revuelta. Tras ésta, en 1469, el conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, mandó reconstruir y reparar sus castillos que habían sufrido daños.

 

Posteriormente, tras el fallecimiento en 1483 de Pedro Álvarez Osorio, estalló un cruento conflicto por su sucesión, que enfrentó, por un lado, al bando formado por la segunda mujer del Conde de Lemos, María de Bazán, y su hija Juana Osorio, casada con Luis Pimentel (hijo del conde de Benavente), y por otro lado a Rodrigo de Castro Osorio, nuevo Conde de Lemos. Para solucionar el conflicto, en 1486 los Reyes católicos decidieron actuar, creando el marquesado de Villafranca del Bierzo para Juana y su marido Luis Pimentel, quedando para Rodrigo de Castro Osorio el condado de Lemos, motivo por el cual los monarcas obligaron a éste a entregar el castillo de Ponferrada, que había tomado, que pasó a manos de la Corona. De esta manera, el castillo y la villa de Ponferrada pasaron a ser de realengo nuevamente, hecho que se prolongó hasta el fin del Antiguo Régimen, correspondiendo a los monarcas nombrar corregidor en la villa, siendo don Juan de Torres el primero que detentó este cargo tras la vuelta a la propiedad real.

Por otro lado, cabe destacar que, con la reducción de ciudades con voto en Cortes a partir de las Cortes de 1425, las localidades del actual municipio de Ponferrada pasaron a estar representadas por León durante toda la Edad Moderna, lo que les hizo formar parte de la provincia de León de la época, encabezando Ponferrada un partido propio dentro de ésta, que coloquialmente era denominado "provincia del Vierzo".​ Asimismo, debido a la adscripción territorial desde la Alta Edad Media del territorio de Ponferrada al reino leonés, durante toda la Edad Moderna las localidades del municipio formaron parte de la jurisdicción del «Adelantamiento del reino de León». De esta época, cabe señalar también que es cuando puede considerarse que Ponferrada empieza a desarrollarse como urbe propiamente dicha, ya que entre los siglos XVI al XVIII se construyeron sus edificios más singulares y notables.

Ya en la Edad Contemporánea, iniciado el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia Ponferrada destacó por haber llegado a albergar la sede de la Junta Superior de León en diversas fechas de 1809, 1810 y 1811. Asimismo, más tarde, en el Trienio Liberal, Ponferrada pasó a formar parte de la provincia de Villafranca o "del Vierzo",​ si bien al perder ésta su estatus provincial al finalizar el Trienio Liberal, en la división de 1833 pasó a estar adscrita nuevamente a la provincia de León, conservando no obstante su pertenencia a la Región Leonesa.​ Un año después, en 1834, cuando se realizó en España la primera división en partidos judiciales, Ponferrada pasó a encabezar uno de ellos,18​ incorporando al mismo el partido judicial de Villafranca en 1966.

Ya en el siglo XX, cabe destacar que el 4 de septiembre de 1908 el rey Alfonso XIII concedió a Ponferrada el título de ciudad. Asimismo, en esta época, el descubrimiento y la explotación de las riquezas minerales, hierro y carbón, así como la instalación en 1949 de la central térmica, cambiaron el rumbo agrícola de la cuidad por un rápido despegue económico que la convirtió en la capital indiscutible del Bierzo.



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MONUMENTOS

En el casco antiguo se conservan vivas las huellas de la historia de Ponferrada. En el entramado de callejuelas tejido en la parte alta de la ciudad y presidido por la silueta majestuosa del Castillo de los Templarios el viajero irá descubriendo la Basílica de la Encina, la Calle del Reloj y su torre (levantada sobre una de las puertas de la antigua muralla), que da paso a la Plaza del Ayuntamiento, presidida por la fachada de la Casa Consistorial. La Real Cárcel, hoy museo del Bierzo, ofrece un paseo por la historia, desde la más remota a la más cercana. El municipio de Ponferrada se extiende hacia el sur hasta los Montes Aquilianos y las tierras de Valdueza a través de un paisaje espectacular que nos muestra además, una historia habitada por monjes y santos (Fructuoso, Valerio, Genadio), que fundaban monasterios: Santiago de Peñalba y su iglesia mozárabe del siglo X, Montes de Valdueza y su Monasterio,Compludo y su herrería... Y muy próximas a la ciudad, la iglesia mozárabe de Santo Tomás de las Ollas y la románica de Santa María de Vizbayo en Otero.

 

-Castillo de los Templarios. Cuando en 1178 Ponferrada pasa a depender de la Orden del Temple por donación de los reyes leoneses, los templarios se encuentran una pequeña fortaleza que fue en su origen castro y posteriormente ciudadela romana. Ellos la amplían y mejoran como defensa del Camino de Santiago, estando acabada en 1282. El castillo que hoy conocemos es el resultado de una larga serie de ampliaciones. Las reformas y añadidos van desde la primera cerca de la planta cuadrada de principios del siglo XII, hasta las últimas zonas construidas a finales del siglo XV y principios del XVI. Posteriores incorporaciones, como las caballerizas en 1848, y las numerosas reformas llevadas a cabo desde principios del siglo XX, han contribuido a la complejidad del conjunto, tal y como lo conocemos hoy en día. Los escudos y blasones de quienes lo ocuparon y contribuyeron en su construcción son prueba de sus diferentes etapas.



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          La huella del Temple en Ponferrada

 

La huella dejada durante los 132 años por los templarios en la ciudad, es grande. Son muchas las calles, parques  y comercios con el nombre del Temple. Desde el Parque del Temple, Mesón los Templarios, Imprenta Templarios y muchos más. 

 

         

 

Datos de Interés:

Los templarios ayudaron a la reconquista de terrenos del reino de León quedando instalada esta orden en 1178 en el reino de León, lo que hizo que se les legase la custodia de numerosas fortalezas y terrenos del camino de Santiago, para la protección de los peregrinos, Ponferrada pasa entonces a depender de la Orden del Temple, la villa estaba defendida por una pequeña fortaleza que fue en su origen castro y posteriormente ciudadela romana.

 

En 1185 ya eran señores de buena parte de Ponferrada, empezándose la fortificación en 1187 de una primera muralla que hoy día aún sobrevive.

En 1196 Alfonso VIII de Castilla ataca el Bierzo, lo que obliga a Alfonso IX de León a reforzar su presencia en la zona y a que emprenda la “puebla” de la villa, organizada por el adelantado Fernán Fernández. En 1211 Alfonso IX hace las paces con la Orden del Temple y les dona la villa de Ponferrada. En 1226 los templarios ya habían fortificado la villa de Ponferrada.

Aunque la defensa, construcción, etc. del castillo es atribuido generalmente a los Templarios (que estuvieron en Ponferrada hasta 1312), el castillo es una obra militar muy compleja, perteneciente a varias épocas. El castillo ha pasado por muchos propietarios y cada nuevo ocupante contribuía en su construcción partiendo de lo que hallaba y realizaba los trabajos de forma y ampliación necesarios para adaptarlo a sus necesidades, y lo hacía siguiendo las técnicas constructivas y los gustos de la época.

Los escudos y blasones de quienes lo ocuparon son visibles en buena parte del castillo, no siendo pocos ya que en 1310 se la queda don Juan “el tuerto”, es mandado asesinar en Toro en 1324 por orden de Alfonso XI, pasando la tenencia de Ponferrada al conde Alvar Núñez Osorio que a su vez, en 1327, pierde el favor real y su cabeza. En 1340 Alfonso XI dona Ponferrada a don Pedro Fernández de Castro, su mayordomo mayor, al fallecer este en 1343, el castillo pasa a su hija, Juana de Castro. En 1354 Enrique II se apropia del castillo y se lo entrega a su hijo, que lo mantiene hasta 1394, pasando al conde Pedro Enríquez, que a su muerte, lo hereda su hijo Fadrique Enríquez, duque de Arjona, que en 1430, en 1435 pasa a su primo Pedro Manrique, que a su vez muere en 1440 dejando la fortaleza a su hijo Diego Manrique. Ese mismo año Manrique es obligado a entregar la posesión de Ponferrada a Pedro Álvarez Osorio, conde de Lemos.

En 1455 Alonso Osorio lo hereda de sus padres Pedro Álvarez Osorio y Beatriz de Castro, hermana del Duque de Arjona, que tras su muerte en 1467 vuelve el dominio de  Ponferrada a manos de su padre (1470 se realizaron entonces importantes obras en todo el castillo).

En 1483 Rodrigo Osorio Ponferrada, pero tras las disputas por la fortaleza, en 1484 el rey Fernando el Católico adjudica Ponferrada a Juana Osorio. Volviendo a ser tomada a la fuerza por el conde Rodrigo Osorio en 1485. Ante esto en 1486 los Reyes Católicos compran los derechos sobre la villa de Ponferrada a doña María de Bazán y sus hijos por 23 millones de maravedís. Adquirida la titularidad por la Corona, emprende ésta un duro asedio con artillería, y en el verano de ese año la toman al asalto. Los Reyes Católicos nombran alcaide a Juan de Torres y en 1506 Fernando ordena pagar a su hijo, también llamado Juan de Torres, 174.400 maravedís. Porque “gasto de sus propios dineros en una torre de cal y canto con un zaguan e en otras ciertas obras e reparos que fiso hacer e labrar en la dha fortaleza de Ponferrada”.

A finales de 1506, la reina viuda doña Juana I ordena al corregidor de Ponferrada que le relacione las necesidades de la fortaleza. En febrero de 1507 se realiza un memorial por el Comendador Fernando de Torres, alcaide del castillo, de las obras que faltan en la fortaleza de Ponferrada y de las necesidades de guarnición, ante las intenciones de los comarcanos y de “como algun gran señor tiene el ojo y respeto aver esta fortaleza si su Alteza en esto no provee”. Pocos meses después el conde de Lemos vuelve a tomar la fortaleza de Ponferrada, con el apoyo del marqués de Astorga sin que el alcaide real pueda hacer nada por defenderse.

A partir de 1505 se habían comenzado a reparar las murallas de la villa, que eran de tierra y en 1512 se reconstruye la puerta que daba a la plaza de San Andrés. En 1520, muerto Don Rodrigo, la nueva condesa de Lemos escribe a Carlos y diciendo que continuará al servicio de la Corona “como su padre” y el Emperador ordena entonces que se refuerce la guarnición de Ponferrada.

El castillo consta de un gran recinto poligonal (más de 8.000 metros cuadrados) con dobles y triples defensas formando barbacanas, torres, estancias y un gran patio bajo o Albacar.

El castillo tiene planta cuadrada irregular y en él destaca, sobre todo, la entrada, que se realiza cruzando el foso sobre un puente levadizo y, más adelante, dos grandes torreones con almenas unidos por un arco. Sus doce torres originales reproducían las formas de las constelaciones.

Sabemos por los documentos históricos que el castillo disponía de cubiertas y que éstas se hallaban no sólo en edificios, sino también en las torres.  En 1848 se incorpora las caballerizas.

 

Más información en la web de Turismo de Benicàssim: http://turismo.benicassim.es/

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